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¡Vaya preguntita!

Siguiendo el hilo de la conversación que comenzamos en este post, quiero poner el acento en la importancia de cuidar la calidad de los alimentos que consumimos todos los días.
Es verdad que quien más quien menos hoy en día todo el mundo sabe (sospecha, mejor dicho) que la poca calidad y el tratamiento químico de los alimentos que consumimos es una condición inevitable en un mundo cada vez más poblado y más globalizado.
Cada vez somos más, y cada vez es más cómodo comprar en centros comerciales porque nuestro ritmo de vida “exige” un comercio que esté disponible a todas horas y que tenga “de todo”
Se entiende por tanto que los productores de alimentos tengan que refinar su mercancía para mantener almacenes de gran tamaño y alargar la caducidad de los mismos y que la industria de la ganadería tenga que hacer uso de antibióticos en las reses para mantener el beneficio de la producción.
velvet
vacas
España es el país de la Unión Europea donde más antibióticos se usan en la cría de ganado. Aquí se vendieron 3.029 toneladas de antimicrobianos en 2015, el último dato disponible. El 99,9% de estos fármacos son para la cría de vacas, cerdos, ovejas, cabras, pollos y otros animales destinados a la producción de alimentos. España emplea 402 miligramos de antibióticos por cada kilo de carne producido, cuatro veces más que Alemania y casi seis veces más que Francia, según un informe publicado por la Agencia Europea del Medicamento. El trabajo abarca el periodo entre 2010 y 2015 y estudia la evolución en 30 países de Europa. De todos ellos, solo Chipre registra en proporción un uso más elevado que España.
La carne producida en España tiene tres veces más antibióticos que la producida en Alemania y casi diez veces más que la producida en Dinamarca. Además, En atención primaria, los médicos españoles recetan 50 veces más amoxicilina y ácido clavulánico que en Alemania.

Hasta el 96% de los antibióticos están integrados en el pienso, o son vendidos para mezclarlos con el pienso o con el agua. Las granjas industriales de cerdos y pollos son las que más antibióticos usan.
La ganadería ecológica es un sistema de producción cuyo objetivo fundamental es obtener alimentos sanos de la máxima calidad, mediante la utilización óptima y racional de los recursos, respetando el medio ambiente, el bienestar animal y sin emplear sustancias químicas de síntesis.
En ganado tratado ecológicamente, España se posiciona bastante mal. En vacuno ocupa el puesto 18 con menos del 3% del total de reses del país, mientras que los países líderes, como Suecia y Austria se acercan al 20%. En vacas lecheras aún es peor, ocupando el puesto 22, con menos del 1% en explotaciones orgánicas, con Austria cerca del 17%, y Francia, acercándose al 5% e Italia, al 3%, a modo de referente.
Peor es la situación del cerdo, del que España es el segundo productor de la Unión Europea tras Alemania, con mucha diferencia sobre el resto.
Pasando por alto lo perjudicial en sí mismo que es consumir carne de forma habitual, parece entonces a primera vista que el tratamiento del producto de la ganadería industrial es incompatible con la salud.
Lo habitual es comer todos los días carne. Carne roja, blanca o pollo… Todos los días consumimos entonces antibióticos y conservantes. Todos los días no es “apenas como carne, si acaso el pollo de la cena o ternera de vez en cuando” como nos empeñamos en hacernos creer.
Como ya dijimos aquí, las beneficiosas prostaglandinas antiinflamatorias se obtienen de nuestra dieta, y provienen de ácidos grasos de la familia omega 3 con el ácido alfa-linolénico (LNA) como el ácido graso inicial.
El ácido alfa-linolénico se encuentra en el aceite de lino, el aceite de cártamo, las nueces y los vegetales de hoja verde. Tradicionalmente, lo obtenemos en el pescado azul, ya que estos animales obtienen estos ácidos grasos a partir de su dieta constituida por algas y pequeños crustáceos (o por peces que se alimentan de éstos).
En la actualidad, casi todo este pescado que llega a las manos del consumidor esta criado en piscifactorías y se alimentan con piensos formulados, pobres en estas grasas.

De tal forma que el supuesto beneficio de comer pescado no tiene demasiado sentido. Además, para producir un kilo de pescado rentable económicamente, se ha de utilizar casi cinco kilos de animales de menor valor comercial capturado en libertad para fabricar el pienso, lo cual contamina los caladeros de pesca en alta mar, agotados en la actualidad en más del 70%

Fish
Si comemos peces por su “grasa buena” y hoy en día no la tiene, ¿por qué no comer los vegetales de los que el pez obtiene sus grasas en primera instancia?
fitosanitarios
España es el país europeo que más fitosanitarios consume en la agricultura en términos absolutos: 77.216 toneladas en 2015, último año disponible. Por delante de Francia, Italia y Alemania, con 67 mil, 63 mil y 48 mil toneladas, respectivamente.
No hay país en Europa que los haya consumido más en los últimos años: un promedio de 73.000 toneladas anuales para el quinquenio 2011 a 2015.

Se les denomina agroquímicos, fitosanitarios o pesticidas, según se quiera digerir más o menos su nombre, pero vienen a ser lo mismo: sustancias químicas que se fabrican para matar insectos y malas hierbas y evitar así que las cosechas se malogren. Son utilizados en todo el ciclo agrícola: antes y después de la siembra, durante el crecimiento, para la maduración de los frutos, también muy poco antes de la cosecha y finalmente para mantener los productos después de ser recolectados.
La agricultura ecológica, orgánica o biológica es un sistema de cultivo de una explotación agrícola autónoma basada en la utilización óptima de los recursos naturales, sin emplear productos químicos sintéticos, u organismos genéticamente modificados (OGMs) —ni para abono ni para combatir las plagas—ni para cultivos, logrando de esta forma obtener alimentos orgánicos a la vez que se conserva la fertilidad de la tierra y se respeta el medio ambiente.
Todo ello de manera sostenible, equilibrada y mantenible.

Afortunadamente, el acceso a productos ecológicos está mucho más normalizado y económico que hace apenas unos años.
Pronto hablaremos de los tópicos y falsas creencias que existen en torno a los nutrientes (proteínas, lípidos e hidratos de carbono) y de cuales son realmente las formas más saludables de conseguirlos en nuestra dieta diaria.

Pero sin entrar a cuestionar si realmente el problema de la calidad de los alimentos tiene más que ver con el número de habitantes que con la industria alimentaria o con las multinacionales comerciales, creo que merece la pena hacernos esta pregunta:
ecological agriculture in Western Australia
¿Quiero comer como hasta ahora he comido o por mi salud y la de mi familia no merece la pena el cambio?
Vaya preguntita, ¿verdad?