Esclerosis múltiple. Parte I

¡Vaya preguntita!
26 diciembre, 2017
Esclerosis múltiple. Parte II
13 enero, 2018

Esclerosis múltiple. Parte I

La mielina es la sustancia que recubre los axones de las neuronas y permite la transmisión de los impulsos nerviosos entre distintas partes del cuerpo gracias a su efecto aislante.
Se dispone alrededor del axón nervioso de las neuronas en varias capas formando la llamada vaina de mielina.
La esclerosis es una enfermedad autoinmune en la que los anticuerpos interpretan la mielina como una sustancia desconocida ajena al organismo y por tanto la atacan y la destruyen.
El término “esclerosis múltiple” hace referencia a las áreas distintivas de tejido cicatrizal (esclerosis o placas) que se ven en la materia blanca de las personas que la padecen.

Las placas pueden ser tan pequeñas como una cabeza de alfiler o tan grandes como una pelota de golf. Aunque a veces la esclerosis causa discapacidad severa, raramente es fatal y la mayoría de las personas afectadas tienen una expectativa de vida normal.
Bajo circunstancias normales, las células del sistema inmunitario viajan hacia y desde el cerebro patrullando en busca de agentes infecciosos (virus, por ejemplo) o células enfermas. Esta es la función de “vigilancia" del sistema inmunitario.
Las células de vigilancia no entrarán en acción a menos que reconozcan a un agente infeccioso o células enfermas. Cuando lo hacen, producen sustancias para detener al agente infeccioso. Si encuentran células enfermas, las matan directamente o limpian el área y producen sustancias que promueven la curación y la reparación de las células restantes.
En una esclerosis, las células del sistema inmunitario se vuelven activas y atacan a lo que pareciera ser mielina sana y la mayor parte de la mielina dentro del área afectada se verá dañada o destruida.
Generalmente los síntomas comienzan en uno o en varios días, aunque pueden manifestarse más lentamente. Pueden ser leves o severos y pueden desaparecer rápidamente o durar meses. A veces los síntomas iniciales se pasan por alto porque desaparecen en un día y vuelve el funcionamiento normal a la zona afectada.
Debido a que los síntomas vienen y van en la mayoría de los afectados, la presencia de síntomas se denomina brote o exacerbación. La recuperación de los síntomas se conoce como remisión, mientras que el regreso de los síntomas se llama recaída.

El curso de la esclerosis es distinto para cada persona, lo que hace difícil predecirlo. Para la mayoría, comienza con un primer ataque, generalmente seguido por una recuperación completa o casi completa.
Pueden transcurrir semanas, meses o aún años antes de que se produzca otro ataque, seguido a continuación por un período de alivio de los síntomas. Este es el patrón característico de la esclerosis de caída-remisión.
La “progresiva primaria” se caracteriza por un deterioro físico gradual sin remisiones notables, aunque puede haber alivio temporal o leve de los síntomas. Este tipo de esclerosis tiene un inicio tardío, generalmente después de los 40 años, y es tan común en hombres como en mujeres.
La "progresiva secundaria" comienza con un curso de recaída-remisión, seguido por un curso progresivo primario posterior. La mayoría de las personas con MS con recaída-remisión severa contraerán MS progresiva secundaria si no se tratan.
Se puede decir casi categóricamente, que cada paciente de esclerosis tiene “su propia” esclerosis. Como ya hemos dicho en otras ocasiones, el ser humano es un todo indivisible, física y emocionalmente, y es fácil entender entonces que cada afectado de esclerosis múltiple (como disfunción autoinmumne) tiene su propio cuadro de síntomas, brotes y recaídas como ser individual que es.

Aunque la depresión es una característica común de la esclerosis.

Todos ellos tienen o han tenido un cuadro de depresión o melancolía antes o durante del diagnóstico de la enfermedad. La actitud personal de cada paciente frente a la propia enfermedad, frente a su propia vida y la responsabilidad que tiene sobre su propio cuerpo es fundamental en la evolución de la esclerosis múltiple. Como en cualquier acontecimiento emocional, es necesario pasar por las fases previas a la aceptación para encarar la situación de una manera constructiva.
Es fácil pensar que cualquier enfermedad es algo inevitable que la naturaleza nos ha dado, como un castigo divino. Aún no está claro que la esclerosis múltiple sea causada por los propios hábitos del enfermo, pero aunque no lo fuera, vale la pena encararla de forma consecuente. Ni el neurólogo más experto puede ayudar al enfermo que no acepta su enfermedad y huye de su realidad.

No eres un enfermo, eres una persona que tiene una enfermedad.
vir