La fascia.

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La fascia.

Las limitaciones del sistema miofascial producen dolor y frenan la recuperación de la función. A veces e considera que la relajación miofascial es la pieza olvidada en la cadena de los tratamientos efectuados por los practicantes manuales encargados de la restauración de la función y del alivio del dolor.
La fascia es un fuerte tejido conjuntivo que rodea todos los órganos en forma tridimensional y de esta manera permite mantenerlos en su correcta posición y funcionamiento. cada músculo, y cada una de sus fibras están rodeadas por la fascia.
La fascia se compone de colágeno (Proteína que asegura a la fascia la fuerza y protección de los estiramientos excesivos) y elastina. (Proteína que permite obtener suficiente elasticidad en los lugares específicos como lo son los tendones, la piel, las arterias…).
Cada contracción del musculo moviliza el sistema miofascial, cada restricción miofascial afecta el correcto funcionamiento del músculo. La fascia transmite las fuerzas a través de los tejidos en la base de adaptación a múltiples tensiones.
La restricción miofascial es el cambio estructural de la fascia que puede producirse por diversos traumatismos. Las restricciones miofasciales pueden manifestarse en el lugar del traumatismo o en un lugar distante a éste.
Esta es la forma esquemática de explicar la manera de distribución y expansión de la restricción que, muchas veces, puede llegar a lugares muy distantes, produciendo reacciones totalmente inespecíficas. De esta manera, todo el tratamiento dirigido al lugar de aparición del síntoma, solo parcial y temporalmente no resolverá el problema, porque la restricción fascial volverá a producir nuevos síntomas. Toda restricción, cualquiera que sea su origen, irá seguida de una modificación en los tejidos, o cambio de su textura. Esta modificación implicará una disfunción que generará un cambio en el comportamiento fisiológico de un órgano o de un sistema. Incluso de todo el organismo.
Estas reacciones pueden variar desde los cambios de temperatura, sensibilidad, adormecimiento, debilidad o dolor, hasta la incapacidad en la realización de las actividades esenciales, con la inestabilidad y trauma acumulado con los consiguientes patrones de dolor.
Si la agresión es demasiado importante o si persiste durante demasiado tiempo, podrá perturbar los intercambios químicos entre las células. Esto provoca un desajuste en el interior de la célula que evolucionará hacia la cronicidad.
En un traumatismo importante deben considerarse las fascias de todo el cuerpo. El cambio de los tejidos puede ser inmediato o aparecer en la noche o días siguientes al accidente. El tratamiento de los traumatismos debe emprenderse lo antes posible, ya que las modificaciones del interior del tejido conjuntivo repercuten en el sistema nervioso sensitivo, creando un círculo vicioso auto sostenido.
Este aumento del tono simpático puede resultar peligroso. En situaciones normales, el sistema nervioso simpático desempeña un papel determinante en los ajustes protectores y adaptativos del medio interno frente a las variaciones del medio ambiente, del trabajo muscular, del stress emocional, etc.
Así, por ejemplo, si las fascias que rodean una articulación ejercen una carga mantenida, en mayor o menor plazo la movilidad articular se verá perturbada. Provocará una degeneración que finalmente conducirá al deterioro precoz de la articulación.
La relajación miofascial es una técnica de evaluación y tratamiento a través de movimientos y presiones sostenidas en todo el sistema de la fascia, para poder de esta manera eliminar sus restricciones.
El tratamiento miofascial consiste en restablecer la función del tejido. se restablecerá su motilidad (la habilidad de movimiento espontáneo de los tejidos) y movilidad, y se restaurará la hemodinámica (la sangre en el interior de las estructuras sanguíneas) y el tono nervioso.
Cuanto más precisas sean las correcciones más pronto obtendremos la relajación de las tensiones fasciales.
En la mayoría de los casos, un tejido traumatizado es incapaz de eliminar por si solo ese traumatismo. Si empleamos la técnica adecuada, la posibilidad de ser eficaces será máxima.

La relajación miofascial es quizás el método de tratamiento de las lesiones de los tejidos blandos más antiguo en la historia.
En osteopatia, las técnicas estructurales son el tratamiento por excelencia de las fascias, en especial de las fascias cortas y profundas, difícilmente accesibles mediante la palpación. En la mayoría de los casos, una lesión estructural es ante todo una lesión fascial y dar paso a la relajación de las estructuras lesionadas devolverá la libertad a la articulación y con el movimiento facilitado, recuperaremos el bienestar perdido.